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El azul del Carchi que va conquistando el mundo

Otro galardón más para el queso Andean Blue de Mondel: ganó oro y su nueva variedad macerada en vino obtuvo plata en el afamado Concurso Internacional de Quesos del Uruguay. Detrás hay un maestro quesero formado en Francia y un origen escondido como un tesoro en las alturas del Ecuador.

Ecuador, octubre de 2026. Al cortar un queso azul aparecen las vetas que le dan el nombre. Es un queso maduro, de sabor intenso, que se puede disfrutar en porciones o incorporar en variadas recetas gastronómicas.

Andean Blue de Mondel. Queso azul elaborado en Ecuador. Jaime Erazo, Gerente fundador de Mondel, formado y especializado en Francia, testeó durante dos años su fórmula maestra, hasta conseguir su queso “Andean Blue” y hoy continúa experimentando y acrecentando su portafolio de lujo, que ya suma 25 tipos de quesos gourmet con su marca.

El Andean Blue es un espectáculo, es una pasta cremosa de color marfil recorrida por vetas azules y verdosas. Tiene notas salinas y un picante suave: una combinación que el paladar no puede resistir. Y los jurados de los certámenes de quesos, tampoco.

La fórmula maestra inspiró luego el nacimiento del Andean Blue al vino. Esta variedad se macera con vino tinto durante la maduración. A la cremosidad se suman aromas afrutados y un final ligeramente picante. El maridaje entre el queso y el vino se convierte aquí en una sutileza del maestro quesero: el tinto interviene desde la elaboración misma, antes de que el queso llegue a la mesa.

Estos son los dos quesos azules que acaban de alcanzar medallas para el Ecuador en la categoría internacional de quesos azules del 20º Concurso Internacional de Quesos del Uruguay. El Andean Blue obtuvo medalla de oro; el Andean Blue Al Vino, medalla de plata. Los premios se entregaron este octubre en Colonia, Uruguay. La nueva variedad, macerada en vino, llevaba menos de un mes en los supermercados ecuatorianos y ya recibió su primer premio internacional.

Un tesoro a 3.200 metros de altura

La hacienda Troya, en Carchi, resguarda el secreto de estos quesos. En ese rincón del norte de los Andes ecuatorianos, a 3.200 metros de altura, sus 10 grados centígrados y la humedad del 90 % ofrecen una combinación natural privilegiada para la maduración de quesos gourmet. En ese paraíso, Jaime trabaja la temperatura, la acidez y los tiempos de maduración para conseguir la textura, el aroma y el sabor de cada creación.

Su relación con el queso había empezado mucho antes de formarse en Francia. Cuando era niño, su padre le traía quesos de ese país. «Y yo guardaba y coleccionaba cada caja», recuerda. Después estudió Administración y Tecnología de Industrias Lácteas y Cárnicas y se especializó en quesos. Convirtió aquella curiosidad de niño en un trabajo que su marca, Mondel, desarrolla desde hace más de 35 años en Ecuador.